Empezar un nuevo año suele venir acompañado de listas, propósitos y promesas que nos hacemos con entusiasmo. Queremos movernos más, comer mejor, dormir mejor, ser más constantes. El problema no suele ser el plan. El problema aparece cuando nuestro ánimo cambia.
Porque a lo largo del año habrá días (créeme, varios...) en los que simplemente no hay ganas 👎🏼. Días en los que el cuerpo pesa, la mente duda y la motivación simplemente no aparece 😩. Y es aquí donde todo se va a pique.
Quizá hemos aprendido que la libertad es hacer lo que queremos, cuando queremos y como queremos. Un humano de alto rendimiento entiende algo distinto: vivir así no es libertad, es vivir a merced de un impulso. Cuando solo actuamos si tenemos ganas, nos volvemos esclavos de nuestro estado de ánimo, de nuestras emociones pasajeras y de la comodidad inmediata.
La disciplina no es rigidez.
La disciplina no es castigo.
La disciplina es un acto de libertad consciente (nos lo dijo Eliud Kipchoge)
Un humano de alto rendimiento persigue la disciplina porque entiende que es lo único que sostiene el progreso cuando la motivación desaparece. No la busca para controlarse, la busca para liberarse. Para no depender de su estado de ánimo. Para no traicionarse. Para seguir avanzando incluso en días incómodos.
“Stick to the plan, no matter what your mood is” (apégate al plan sin importar tu estado de ánimo) no es una frase dura, es una declaración de responsabilidad personal. Significa honrar el plan que diseñaste cuando estabas lúcido, cuando pensabas en tu bienestar a largo plazo, no en la comodidad del momento.
Cuando dependes del estado de ánimo para entrenar, para cuidarte, para tomar decisiones, es tu ánimo quien manda. Y cuando el ánimo manda, tú pierdes el control. La disciplina te devuelve ese control. Te permite actuar desde la intención, no desde la emoción.
El alto rendimiento no se construye con picos de motivación, se construye con hábitos sostenidos, con decisiones pequeñas, repetidas, incluso cuando nadie te aplaude o te regala likes. Se construye con la claridad de que cada acción diaria es un voto a favor de la persona que estás construyendo (tú 🫵🏼).
No se trata de ser perfectos, se trata de ser constantes y de dejar de negociar con nuestra mente.
Este inicio del año no necesitas más motivación. Necesitas estructura. Necesitas hábitos simples que se sostengan incluso en días grises.
Porque la verdadera libertad no es hacer lo que se te antoja hoy.

